La cantera marcará diferencias, 31.05.13

Entrevista Pablo Aguirregabiria en la voz de Galicia. 31.05.13

El banquillo del OAR 1952 es el molde en el que Pablo Aguirre (Oñate, Guipúzcoa, 1972) se realiza como entrenador desde hace catorce años. En el decimoquinto, hace balance de su temporada en Primera Nacional (permanencia) y traza el futuro del balonmano coruñés.

-Estaba claro que iba a seguir.
-Hombre, pues sí. Porque llevaba 14 años. Y porque el proyecto en el que estamos inmersos desde el club en el que se pretende coordinar los colegios es continuista con lo anterior y además lleva muchísimo tiempo. Claro que los entrenadores dependemos de los resultados.

-Supongo que por el perfil del equipo, la permanencia le avala.
-El objetivo era dar calidad a la cantera. El grupo era corto, pero aún con lesiones luchamos hasta el final. Dimos buena imagen. El otro objetivo era la organización de la Liga escolar. Coordinar los colegios lleva muchos años y requiere la implicación de los jugadores, que ahora son entrenadores. Como Miguel Lozano.

-Los frutos tardarán en llegar.
-Este año debutaron jugadores de 16 años. Eso motiva a los padres y a los niños. El club decidió no gastar sus recursos en fichajes, sino en entrenadores y cantera.

-¿Faltó madurez para cerrar los partidos?
-Es un equipo joven. En la categoría, cada acción vale su peso en oro. Se nos escaparon muchos partidos al final. Ha servido para que todos ganemos galones y sepamos competir contra exjugadores de Asobal. Nuestros jóvenes se han adaptado a enfrentarse a jugadores que fueron profesionales y llegaron a competiciones europeas. Nuestros rivales se refuerzan con balonmanistas de ese nivel.

-¿El año próximo será mejor?
– En la Copa Galicia demostramos que sabemos competir, pero es una competición corta. Sabemos de nuestras carencias en la primera línea y la defensa. Faltaban recambios y se notó en el nivel. Pero el año que viene el equipo será más maduro.

-¿Confía en su cantera?
-Ningún club ha invertido tanto en sus propios jugadores. Marcarán diferencias poco a poco. Nos encontrábamos exjugadores del OAR enfrente y dábamos la cara. Nuestros jóvenes acabarán marcando diferencias. Se notará en el equipo y en su progresión hasta categorías profesionales.

-¿Sopesan jugar en División de Honor?
-El año pasado hubo esa posibilidad, pero no logramos el dinero suficiente. Este año, con la reestructuración de las categorías, puede volver a darse. La directiva es consciente de que no va a quitar el dinero a los entrenadores ni a la base para que el primer equipo salga en División de Honor. Puede compensar tener al equipo en esa categoría, pero siempre con las ayudas por delante. Como pasó con el Básquet Coruña. Lo plantearemos. El OAR está apostando fuerte por lo social. Hay que buscar el equilibrio de no perder el caché del primer equipo, para que el deporte sea respetado en la ciudad y por otra parte, ser conscientes de que el OAR tiene 61 años y eso no se puede poner en riesgo.

-¿Es necesaria la reestructuración?
-Mucho. El balonmano debe tener alicientes desde el primer mes (agosto, cuando le rompes las vacaciones a deportistas que no son profesionales) hasta el último (en mayo ya no se compite). El aliciente debe ser la competición, no los fichajes. Por la afición y por los propios jugadores. Debe haber play off para jugarse algo siempre.

-¿Cómo se motiva usted en el OAR? ¿No le llama probar otras cosas?
-Iniciar un proyecto, tener claros los objetivos, unir las voluntades de veinte hombres y que se sientan orgullosos. Eso me apasiona. Empecé a entrenar con 21 años. Pero es que además, en A Coruña tengo mi vida.