Con la temporada zanjada y el equipo salvado desde inicios de la segunda vuelta, el entrenador del Oar 1952, Pablo Aguirregabiria hace balance con vistas al próximo ejercicio, para el que queda todavía un mundo. Más que nada, porque a este todavía le quedan los estertores.
-Con todo el pescado vendido, ¿qué opinión tiene de la temporada que ha hecho el Oar?
-Buena, sin duda. Valoro cada vez que uno de nuestros canteranos debuta en categoría nacional. Es un logro del trabajo con ese jugador. Si supone un riesgo, lo asumimos cuando el objetivo está cumplido. Se nos enciende la luz del orgullo cuando debuta un jugador. Sabemos que es una inversión de futuro. Con ello, hemos suplido la ausencia de Miguel Lozano, que se tuvo que operar, y es el máximo goleador de las últimas temporadas.
-Si les sobra la mitad de la temporada, ¿no es un objetivo poco ambicioso?
-En cierto modo. Pero la realidad es que comenzamos con el objetivo del ascenso. Y entre los equipos que luchan por eso y los que lo hacen por mantener la categoría hay mucha diferencia. El año pasado tuvimos opciones hasta el final.
-¿Qué pasó entonces para no pelear por el ascenso?
-Joaquín de las Heras, Aitor Cotelo y Lozano, jugadores claves, no pudieron participar por diversas causas. Las alternativas que dimos fueron forzosas. La integración de la cantera fue intensiva.
-¿Se han convertido en un club solo formador?
-El futuro está asegurado con esta cantera. Pero no relegaremos a los veteranos. Tampoco formaremos chavales para otros clubes, porque la propia configuración de la categoría no lo permite ni lo provoca. El año que viene recuperaremos jugadores y el objetivo volverá a ser el ascenso. Los jóvenes que jugaron se han curtido de cara a la División de Honor B.
-¿Y el entrenador, cómo se motiva tras catorce años?
-Uno domina una materia cuando pasan muchos años. Y nunca dejo de aprender. Formar jugadores es mi máxima motivación. Es el trabajo más difícil y con el que más disfruta un entrenador. Ya he vivido los ascensos. En nuestra situación, el siguiente paso es ser profesionales. Y nadie lo ha conseguido solo con jugadores procedentes de la base.
-¿Tres meses entre temporada y temporada no es demasiado?
-Lo es. Las federaciones deberían corregirlo. Pero los aprovechamos para analizar cada jugador, ojear el mercado de Galicia y los que pueden venir desde fuera para estudiar, para integrarlos mejor en la dinámica del club.
-Pero lo importante es la competición.
-Participamos en torneos que nos permiten no perder el punto competitivo y que rompen un poco la dinámica de la pretemporada.



















