Cuarta jornada de la LIGA 17/18, el OAR CORUÑA superando todo tipo de dificultades en la convocatoria, tras las bajas en primera línea. Ha habido que reinventar un sistema ofensivo, donde se combinan desdoblamientos y transformaciones, con Gabriel Teixeira, Manu y Edu en el lateral derecho, sustituyendo las opciones de estos años anteriores. En estas dos últimas jornadas, el ataque coruñés ha sido muy fluido, con muchas variantes de juego, y desarbolando los diferentes sistemas defensivos que nos vamos encontrando, 5:1 – 6:0 o 5:1 mixto. El juego posicional en algunos momentos raya la perfección, por combinar movimientos de tres y cuatro jugadores en la zona de finalización, con fijaciones previas y continuidad desde la primera línea hacia la segunda o a la inversa. Da gusto ver combinar al equipo, y las variables en la finalización.

Partido coruñés, asentado en una magnífica defensa, donde los primeros minutos, marcaban un planteamiento intenso, con un bloque central muy dinámico con Novo y Pedro entendiéndose y acoplando los marcajes de los lanzadores en las trayectorias al centro y el pivote. El trabajo de los segundos correspondía a Gabriel  y Couceiro, imposibilitando cualquier opción de lanzamiento de los laterales durante los sesenta minutos. La portería, tras el estudio de los rivales, con Roberto Casero, coordinado con el blocaje defensivo, dio un recital de paradas desde los nueve metros, y apenas podían hacer gol en ataque posicional, por lo que al equipo carballés le quedaban como opción los lanzamientos cerrados de extremos y las transiciones.

Objetivo principal del OAR CORUÑA durante los sesenta minutos, era atacar con orden, muy lento, y procedimentar muy largo para poder preparar  juego combinado de primera línea con segunda, y acabar finalizando desde los seis metros , sin permitir que el Xiria corriese contraataque.

Avanzada la segunda parte, se fueron logrando objetivos, provocando siete metros ante los marcajes de los defensores a Yoel, tras juego colectivo de la primera línea, donde Diego Martínez y Pedro Iglesias se esforzaron durante todo el partido de asistir y fijar, además de asumir protagonismo en el lanzamiento cuando más se les necesitaba.

Partido intenso, emocionante, con acciones de mucho mérito por parte de ambos equipos, jugadores que querían agradar a una grada con buen ambiente, que disfrutó del balonmano de calidad que se vió en la pista.