Llegaba la segunda jornada de la segunda vuelta, primer partido del año 2018 en casa, frente al Lavadores de Vigo, tras dos encuentros disputados fuera de casa. El rival logró en la primera vuelta, que el OAR no se sintiese cómodo en la competición, tras una gran pretemporada, las circunstancias del equipo coruñés fueron opuestas al partido planteado en esta jornada decimoséptima.

Un OAR CORUÑA muy centrado, tras una semana de trabajo intenso, pero sin el volumen necesario, por las ausencias en el duelo de primera línea. El equipo ha entrenado con el fin de llegar a poder competir los sesenta minutos al 100%, sin sobrecargas en los jugadores que llevan el peso del partido.

El equipo vigués comenzó el partido mandando en el marcador, un 3-6, presagiaba otro partido de dificultad, pero las buenas sensaciones en la movilidad de piernas de todos los puestos defensivos, y ciertos ajustes, permitieron que se destapara el OAR aguerrido, que no permite que el rival mire a portería y menos que arme el brazo.

Un sistema defensivo liderado por Miguel Novo y Pedro Iglesias en zona centro, permitía que en el ataque posicional y transiciones, se hicieran goles desde extremo, con un Víctor Couceiro muy suelto y con alta efectividad.

Diego Martínez y Aresi Rosende, en los cruces generaron muchas situaciones de desequilibrio, logrando que el balón acabase en pivote, ante el trabajo de Dani Picado en la línea, aprovechando cada cm de espacio en el 6:0 vigués.

Un final aciago, en las dos últimas acciones de la primera parte, mantenía vivo al rival, con un 20-17 en el marcador.

En la primera parte, los números de Dani Buño fueron excelentes, y en la segunda parte le sustituyó Roberto Casero que mantuvo la portería encajando solo 6 goles en 57 minutos. Alex Naya, salió a parar un 7 metros, tras una semana donde mandó la obligación laboral.

La segunda parte, fue un recital defensivo, con ayudas, salidas de anticipación y magníficas sensaciones, el equipo vigués no pudo hacer gol en ataque posicional, el trabajo de Novo y Pedro rozó la perfección, con las ayudas de Aresi y Couceiro en los segundos, que logró un bloque central con una gran movilidad, la rotación de Manu López y Mario Crecente, supuso  mantener el 100% de todos y cada uno de los puestos específicos. Dani Angeriz siempre lo da todo, y como tal, trabajo en el penúltimo y se volcó en el marcaje sobre lateral izquierdo.

Partido, que supuso ganar el average, al Lavadores de Vigo, con un +9, con una última acción de máxima calidad entre Pedro y Yoel García,  que convirtió al OAR CORUÑA, en el de las grandes ocasiones, preparado para lo mejor, con un balonmano digno de elogio.