Gran temporada, meses de esfuerzo al límite, de aguantar cada semana entre algodones por la cantidad de minutos sin reparto posible en primera línea, tirando de jugadores juveniles en los entrenamientos, y con sensaciones de recompensa tras cada partido luchado hasta el último suspiro.

El único pero, son las lesiones, y las ausencias de Aresi Rosende Coto, por una accidental lesión del LCA en los últimos minutos del partido frente al SEDONA. Una baja insustituible, ya que, Aresi está considerado como uno de los jóvenes valores con mayor capacidad de finta y de superar cualquier tipo de marcaje y sistema defensivo. El único punto negro, son las lesiones, de este deporte y de todos los demás, donde los valores de superación, de perseverancia, y de crecerse ante las dificultades, convierten a los jugadores en personas más fuertes cada día para superar las dificultades que van surgiendo.

Como dedicatoria a Aresi, el trabajo de todos sus compañeros en cada partido, y su sustituto en el 7 inicial, un jugador de 16 años, Edu Cousillas, juvenil de primer año y capaz de llegar hasta seis metros desde cualquier trayectoria del lateral derecho, llegando a finalizar ante defensores de mayor envergadura, tamaño y sobre todo, peso.

Esta temporada será recordada en la larga historia del OAR CORUÑA en categoría nacional, por sorprender a base de humildad y trabajo, un trabajo que solo sabrán reconocer los que realmente saben de balonmano, y son conocedores de las diferencias con otros clubes, en cuanto a los recursos materiales y humanos.

La plantilla 17/18 siempre ha dado la cara, ha generado un excelente ambiente en el vestuario y se ha dejado la piel impulsando la carrera deportiva de cada uno de los jugadores, con un rendimiento excepcional.